lunes, 21 de julio de 2014

La Luna ocupa un lugar muy importante en una Carta Natal. En ella está representado el vínculo con la madre y con aquellos que hacen de madre, y nos cuenta un poco de ese lugar en el que nacimos.


La Luna representa, en una Carta Natal, a la Madre: nuestra madre y la madre que podemos ser. Es, por lo tanto, ese lugar de seguridad al que recurrimos cuando estamos asustadas, angustiadas o doloridas. Es por esto que la Luna nos habla acerca de nuestros mecanismos de defensa. De un lugar infantil y primitivo que nos calma y nos hace sentir seguras, aunque no sea cómodo y muchas veces resulte completamente paradójico.

Los mecanismos de defensa, que por definición son primitivos e inconscientes, nos permiten resguardarnos y cuidarnos de un entorno o situación desfavorable. Un mecanismo que permanece activo y rígido nos aísla y distancia de los demás, y así nos dificulta resolver. Como siempre, y como en todo, son los extremos los que tenemos que evitar.

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martes, 17 de junio de 2014

Cada planeta en la astrología representa un arquetipo. Así tenemos a Marte que representa el arquetipo del guerrero y a Venus que representa el arquetipo femenino. Mercurio, por su parte, tiene la particularidad de ser el regente de dos signos diferentes (Géminis y Virgo) y su mitología tiene varias acepciones.


El símbolo astrológico del mercurio es también el signo de la alquimia medieval e incluye tres elementos: alma + espíritu + materia. Contiene también el signo de la mujer, pero es encabezado con “cuernos” o una media luna. Estos son para simbolizar el sombrero de alas que el dios griego Hermes (Mercurio para los romanos) lleva en la leyenda.

En una Carta Natal, Mercurio representa la forma en que nos comunicamos, de qué manera pensamos y cuán inteligentes nos sentimos. Expresa también cómo vinculamos ideas, personas y objetos, y cuánto nos cuestan estos enlaces.


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lunes, 19 de mayo de 2014

“El perdón es la llave a la acción y libertad”   Hannah Arendt
 
Cuando la ofensa o el daño han sido graves, y cuando no hay reparación posible, perdonar parece un acto delirante. Reclamamos justicia y muchas veces, una justicia que se parece más a la venganza que la búsqueda de reparación y de armonía. Tomados por el enojo, deseamos el daño, el castigo, y por qué no, la desaparición del otro que nos ha lastimado. Perdón no es una palabra que pueda caber en nuestro lenguaje, porque el perdonar exige de un proceso que no estamos dispuestos ni siquiera a imaginar para nosotros.

Sostener el enojo nos da la sensación interna de mantener nuestro poder sobre la situación. No soltamos el enojo porque en el fondo sentimos nuestro dolor y nuestra vulnerabilidad, y tenemos miedo de desintegrarnos en estas emociones. Seguir enojados nos da una percepción de nosotros mismos llevando las circunstancias con la mayor dignidad posible.

Claro que hay heridas que viéndolas desde una perspectiva más amplia y comprensiva no merecen tanta dureza de nuestra parte. A veces simplemente no podemos perdonar porque sólo queremos ganar, aprovechar el error del otro y sojuzgarlo. De esta manera, dramatizando la cuestión, podemos tener poder y generar culpa en el que nos ha herido. ¿Para qué tomarme el trabajo de perdonar? Sobre todo intuyendo que este proceso me llevará a hacerme cargo de mi parte en el asunto!! La gente, a veces, crea enconos que atraviesan generaciones y han surgido de desencuentros mínimos que por soberbia y egoísmo no han sabido resolver.

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viernes, 16 de mayo de 2014

Ya hablamos de Marte y de ese masculino en cada una de nosotras. Hoy viajaremos a Venus, que nos habla de un aspecto de lo femenino, de nuestra mujer-amante.

Así Venus representa a la mujer en su aspecto más femenino, erótico, sensual y seductor. Representa aquello que nos atrae, nos seduce y complementa: qué características vamos a buscar en una pareja. Y también lo femenino dentro de cada hombre, su imagen de la mujer, lo que busca e idealiza en cada mujer con la que se vincula.


“Cada hombre lleva un fantasma de mujer, no en la imaginación que entonces sería fácil de expulsarle, sino circulando en su sangre; y cada mujer un fantasma más o menos concreto de hombre”.  - Gregorio Marañon

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lunes, 21 de abril de 2014

Cada día por la mañana prendo el televisor antes de empezar el día de trabajo para ponerme al tanto sobre todo del clima y de las últimas noticias, para estar mínimamente enterada de cómo anda el mundo. Tengo que reconocer que cada vez me acerco más al día en que no lo haré más, y me conformaré con salir al jardín y verificar por mí misma si me hará falta más o menos abrigo. Pienso en la gente que tiene todo el día el televisor o la radio clavados en los programas de noticias y comprendo el miedo generalizado y la ansiedad en la que viven. Es difícil dilucidar cuánto de lo que se transmite es fiel a la realidad de la calle, y cuánto influye en nuestra emocionalidad y en las consecutivas acciones. Sea como sea, la tensión ha crecido en nuestra sociedad, y estalla en picos de enojos y violencia, en nuestras casas, barrios, calles, escuelas, etc.

Han aumentado y/o se han tornado más visibles los femenicidios, los abusos a menores, las peleas callejeras, las golpizas a ladrones, los robos, los accidentes o choques de automóviles, los incidentes en los piquetes, los cortes de vías de circulación… En fin, se hace difícil nuestra vida de cada día en la gran ciudad, y en menor medida en las pequeñas, pero sea real o no la dimensión de este panorama violento, nos vamos acostumbrando a vivir en un grado de tensión permanente, en estado de alerta, estresados y conteniendo (en el mejor de los casos) una creciente cólera.

El enojo y el miedo son emociones básicas del ser humano y tienen su razón de ser, es decir, tienen su costado saludable. Se manifiestan corporalmente con tanta fuerza que dejan claro su costado instintivo, ligado a la búsqueda de supervivencia. El enojo es una sobrecarga energética que llena nuestros músculos y busca una catarsis. El miedo es la reacción automática defensiva y calculadora ante algo que es vivido como una gran amenaza para enfrentar la cual no sabemos si tenemos recursos.  El enojo si es funcional, nos ayuda a marcar nuestro espacio y defenderlo, a sostener nuestra autonomía y nuestra dignidad, nos da la fuerza para poder decir NO con la mayor decisión.  El miedo si es funcional, nos da una señal de alerta, nos hace evaluar antes de seguir y meternos en una situación peligrosa, nos ayuda a decidir huir cuando la amenaza es imposible de enfrentar.

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martes, 15 de abril de 2014

Y aquí estamos comenzando de nuevo. Astrológicamente el año se inicia en Aries cuya energía nos impulsa a ir hacia adelante sin preocuparnos por los obstáculos ni por lo que nos rodea. Sólo nos importa el deseo y hacia allí vamos, a toda velocidad.
Aries es un signo masculino y su planeta regente es Marte. Y de él quiero hablarles hoy.


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lunes, 24 de marzo de 2014

"Cuida cada momento y cuidarás todo el tiempo." Buddha


Terminaron las vacaciones, está terminando el verano, los estudiantes ya comenzaron sus clases (no todos, lamentablemente), y el estrés de principio de año laboral está haciendo estragos. Sólo los sabios (que, por edad o porque saben arreglárselas para tomar sus vacaciones en estas épocas de marzo), están gozando a pata suelta de su tiempo de ocio, seguramente celebrando doblemente su elección: primero porque no comparten con las hordas de vacacionantes los espacios ni sufren el agobiante calor de enero, segundo porque se relamen imaginando nuestra  situación mental emocional. Como sea, ya volverán, y tendrán que unirse al redil. El estrés postvacaciones existe, doy fe. Y cada uno hace lo que puede y le sale para enfrentarlo. Muy pocos han logrado dar el salto cuántico de quedarse a vivir en esa playa, en esa casita sencilla pero cerca del mar, ideando y concretando ese trabajo de medio día que les permita tener la otra mitad del día libre para hacer básicamente nada y de esa forma ser definitivamente felices.

Como sospecho que sos una de las que está de vuelta, enfrentando como una heroína estos momentos llenos de ansiedad ante las páginas en blanco del año no escrito, comparto con vos mis reflexiones de estos tiempos, fruto de muchos comienzos de año estresantes.

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